Cuando se fueron las voces

Cuando se fueron las voces, qué nos queda.

El silencio, podría ser una respuesta. No la más probable o la mayoritaria. Quizás nos quede un vacío. Y digo “un” en vez de “él” porque hay muchos tipos de vacíos y es algo que todavía no tiene definición concreta, es una forma de expresar una vivencia a la que el silencio tal como lo conocemos no nos remite. Y no por ser vacío es silencioso. Está lleno de preguntas: ¿Quiénes eran? ¿Por qué vinieron? ¿Qué querían? ¿Por qué se fueron ahora?, etc.

Cuando hablo de las voces, aclaro para el lector cándido o ignaro, son aquellas a las cuales solemos escuchar nosotros mismos, sin que el resto pueda dar razón fidedigna de su sonido.

Cuando se fueron las voces, yo diría, hay que aprender a escucharse a uno mismo. Es lo que hacemos los que no las hemos escuchado alguna vez con sonido. Considero que todos escuchamos permanentemente el sonido de nuestro propio pensamiento. Lo que sucede es que no suele ser tan ruidoso como para poder ser considerado ajeno. Y es con ello con lo que tenemos que convivir. Con nosotros mismos. Con los que estamos de acuerdo y con los que estamos en desacuerdo, pero dentro nuestro. De los dos tipos de pensamiento estamos llenos. De los que podemos tolerar y de los que no y tratamos de esquivar. Es probable que de estos últimos estén llenas las voces. De los pensamientos que no querríamos esquivar o no podemos porque determinado funcionamiento mental no nos lo permite.

Pero qué sucede cuando vivimos mucho tiempo acompañados por esos seres ajenos, que no queremos tener tan presentes. Los caminos son varios al principio, revelarse contra ellos, angustiarse y alejarse, encerrarse y desvincularse de lo que creemos nos hace mal o le podemos hacer mal, acostumbrarse, hacerse amigos, aceptarlos. Y pongo última la palabra aceptarlos, porque creo que puede ser el camino más saludable. Puede ser un descanso para el tormento. Lo cual no quiere decir que al aceptar su estadía con nosotros y nuestra vida, le aceptemos todo lo que nos dicen, eso sería una manipulación. Y es un lugar privilegiado para manipular a alguien, su mente, sus pensamientos.

Cuando se fueron las voces se corre con mucha ventaja, a pesar de la sensación de desconcierto. Es la oportunidad de hacer fuertes nuestros propios pensamientos, los pensamientos con los que estamos de acuerdo. Así, como cualquier persona.

Pero a las voces hay que callarlas de algún modo. Y Se presentan varias opciones para que ello ocurra.

Antes que todo, este es un intento para ayudar a acercarnos a la comprensión de este tipo de cosas que no acaba aquí ya que existen múltiples sutilezas y características diferentes de las cuales me encuentro aún lejos tan sólo con este escrito.

Es verdad, a veces las voces suelen irse solas; pero por lo general no. Y me dirijo aquí a estos últimos. Sabemos que su aparición genera, una sensación rara, de extrañeza, de contemplación permanente, a veces de duda. Nunca alguien espera que aparezcan voces que no estaban. Esto es importante, ¡Nunca somos culpables de las voces que nos vienen a molestar! ¡Nunca! Y aclaro esto porque las vueltas psicológicas que entretejemos para darle explicación a las cosas, nos pueden jugar muy en contra. Al principio solemos quedarnos solos esperando algo. Que se vayan, que me digan algo que me gustaría oír, que me acompañen de mejor manera, pero eso pasa excepcionalmente. Por lo general me parece que lo más sano es compartirlo con quien podemos confiar y más importante aún, pueda llegar a creernos. Entre ellos un profesional de la salud, neutral. Quedarse solos no es saludable.

A veces las voces no nos dejan contárselo a nadie. En ese caso, acudiremos al paso obligatorio que es contárselo a algún profesional de la salud, neutral y que no tenga influencia con ellas.

Por qué un profesional de la salud. Me remito a los inicios de este escrito cuando dije que había alguna relación con los pensamientos comunes de todas las personas. Las voces las escuchamos nosotros y sólo nosotros, por lo tanto deben hablar desde algún sitio dentro nuestro. Por la sonoridad y el mecanismo complejo de la producción de este sonido, tienen que ver con nuestra neurología, por acercarme de manera sensata. Y es por eso que la forma que tenemos los médicos de acceder a nuestro sistema nervioso es a través de los fármacos.

Es importante saber, que no se puede ver, ni escuchar, ni existe ningún método científicamente aprobado que nos muestre algo dentro de las personas que mejore nuestra capacidad para llegar más específicamente y minuciosamente donde se encuentra el problema. Pero sí existen fármacos para aplacar las voces. Y hasta ahora es el método de mayor fiabilidad y velocidad que se ha encontrado para disminuirlas.

Entonces; cuando se fueron las voces, nos queda recuperar el tiempo de vida social perdido. Reencontrarnos con los placeres de la vida cotidiana. La sensación es empezar de muy atrás. Duele darnos cuenta de algo que se perdió. Cuanto antes nos demos cuenta de nuestra necesidad de ayuda, más tiempo tendremos para recuperarnos. Cuanto más tiempo convivamos con nuestras voces ajenas, más tiempo perdemos de convivir con los otros que nos hacen bien.

Para recuperarse, por lo general también necesitamos un poco de ayuda. Aparecen los miedos, las inseguridades, encontrarnos con una edad diferente a nuestra capacidad de movernos socialmente y eso a veces genera vergüenza. Por eso necesitamos trabajar con ayuda de otras personas con buenos recursos mentales, para fortalecer nuestros pensamientos con quienes estamos de acuerdo y son propios.

Dr. Nicolás Salgado. Médico Especialista en Psiquiatría. Argentino. http://www.ansiedadesclinicas.wordpress.com

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Acerca de Dr. Nicolás Salgado

Médico Especialista en Psiquiatría
Esta entrada fue publicada en Ansiedad, Depresión, Diagnósticos, Esquizofrenia, Psicosis y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Cuando se fueron las voces

  1. miraquecurioso dijo:

    Hola, mi psiquiatra me ha pedido que escriba y allá voy, me diagnosticaron esquizofrenia hace 16 años, recientemente me han diagnosticado un trastorno esquizoafectivo, llevo trabajando durante más de 10 años, vivo solo y conduzco mi propio vehículo, tengo amigos y llevo una vida normal (excepto durante las dos ocasiones que estuve ingresado en el hospital con una duración no superior a dos semanas).

    Puedo decir que los acontecimientos traumáticos que viví mi infancia han aparecido a lo largo de varios episodios psicóticos (menos de 6 en mi vida), decir las cosas claramente nos provoca a los esquizofrénicos más problemas, por lo que no tenemos otra via para expresar nuestros trauma que no sea la psicosis ¿por qué? En nuestras familias, uno de los padres pertenece al 2% de psicópatas que existe entre la población, así que solo imaginar lo que es acusar, denunciar a un psicópata en una familia pone los pelos de punta. Afortunadamente pude salir de mi casa y vivir solo, y cuando vuelvo en vacaciones sé el tipo de persona que es mi madre y hago lo mejor para lidiar con su comportamiento psicópata y pasar el tiempo con mis tres hermanas disfrutando del hecho de que mi madre no ha logrado hasta el momento destruir totalmente nuestra relación.

    Espero que la profesión médica de un giro en su concepción de la esquizofrenia, les animo a que hagan un esfuerzo y se interesen en averiguar cuál de los padres del esquizofrénico es la causa de su miedo, aislamiento, ira, desconsuelo, parálisis y demás síntomas, y cuál es el que no ha podido proteger a su hijo de la tortura, a fin de realizar una reestructuración del rol paterno jugado por el no protector (ver Arieti: “Interpretación de la esquizofrenia”), este es el punto de partida donde comienza el desafío de la comprensión de esta terrible enfermedad desde mi punto de vista.

    Saludos

    • Creo que vos en esta ocasión, has podido decir las cosas claramente. Agradezco tu comentario, las citas y tu aporte.
      Respecto del giro en la concepción de la esquizofrenia, existen varios puntos de vista. En mi opinión, existe una esquizofrenia que está en los libros, con características que podría decirse se reproducen, y se investiga año tras año. Y otra tan particular como cada persona que la vive, con sus historias, vivencias, y características personales a cuestas como cualquier otra. Esta no figura en los libros y pretende ser transmitida y compartida por ejemplo por estos medios, amistades o en un vínculo terapéutico para poder llevar la vida de mejor manera.
      Saludos!!

  2. excelente articulo !!, felicitaciones para el Dr. salgado que ha sabido expresar con detalle y sutileza el problema que como pacientes aveces nos aquejan en nuestros primeros episodios de enfermedad o en alguna recaida, cuando aparecen las voces que aveces es imposible diferenciar si son reales o no.
    aprovecho en compartir mi blog sobre la esquizofrenia desde la perspectiva del paciente.saludos
    http://mentebrillante7.wordpress.com/

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